“Ceniza en la boca” de Brenda Navarro: La pasión de Diego.

La música y el arte hace que las personas podamos seguir viviendo en este mundo. (Brenda Navarro).


Brenda Navarro escribe “Ceniza en la boca” a partir de una noticia que lee en internet sobre el suicidio de un adolescente español en Madrid que se precipitó desde un quinto piso. Los hechos ocurrieron en el barrio de Usera con una abundante población inmigrante. Parece que el suceso tuvo que ver con el bullying ejercido sobre él por un chico al que llamaban, “El Bolivia”.


La novela “Ceniza en la boca” de Brenda Navarro suena desde la primera página a Vampire Weekend. La pasión de Diego García es la música de la banda neoyorquina. Te invitamos en este episodio a que nos acompañes por este recorrido musical y literario.


A la autora, de origen mexicano, residente en Madrid, con pasaporte español y madre de una adolescente, el suceso le plantea muchas interrogantes y no poca inquietud. Con esta novela va a tratar de responder a parte de esas preguntas. La propia narración le serviría, debió pensar, para exorcizar sus miedos.

Brenda no andará sola el camino. Por este tiempo (2019), el último disco de la banda neoyorquina Vampire Weekend llegó a sus manos. El álbum, titulado «Father of the Bride», marcó un cambio en el sonido de la banda, explorando un estilo más relajado y ecléctico con temas que abordan la paternidad, las relaciones personales y otras cuestiones sociales que inspiraron a la novelista. Este trabajo ha sido elogiado por su sofisticada instrumentación y letras reflexivas.

Escuchar Symphaty

Incluía la canción “Sympathy” con la que comienza el libro. Su letra habla de conflictos no resueltos y en ella aparecen los versos con los que se inicia la novela, además, del propio nombre de Diego García con el que Brenda “bautiza” al protagonista masculino del libro.

Diego García es una isla solitaria en el océano. Pero de cualquier manera, lleno de amor y buenos sentimientos”. Y no con cierta ironía este otro: “Creo que me tomo demasiado en serio. No es grave.”

Brenda confiesa que disfrutó mucho durante el proceso de escritura, gracias a Vampire Weekend. Escuchaba su música una y otra vez de forma que esta pasó a ser parte de la novela. Cada día, a la primera escucha, entendía que llegaba el momento de emprender la gozosa tarea de escribir. Cuenta que entre 2019 y 2021, las canciones que más escuchó fueron las de Vampire Weekend. La música se convirtió en parte de su método de escritura:

“Escribir es también ir pensando en lo que vas a escribir mientras vas escuchando la música”. “La disfrutaba realmente”. “No siempre la literatura se alimenta solo de literatura”. “Tenemos que convertir la literatura en un espacio de disfrute”.“Cuando escuchaba la canción Sympathy algo se encendía en mi cerebro”.

Vampire Weekend representa muy bien esa transición de la adolescencia a ser adultos. Tienen una música que a mí, personalmente, me pone muy alegre. Quise trasladarle esa alegría a Diego. Creo que la música y el arte hace que las personas podamos seguir viviendo en este mundo”.

Brenda compone la letra y la música de una canción , “Ceniza en la boca” sobre la historia familiar que relata en primera persona. Solo ha tenido que unir en una, todas las canciones de Vampire Weekend que escuchaba mientras escribía. Cuatro compases, cuatro lugares, cuatro capítulos : México, Madrid, Barcelona y Nueva York mas un estribillo que se repite en bucle:

“No lo vi yo, pero como si lo hubiera visto, porque lo tengo taladrándome la cabeza y no me deja dormir. Siempre la misma imagen: Diego cayendo y el ruido de su cuerpo al impactar contra el suelo.”

La percusión que ha ideado, a base de crudas onomatopeyas, resulta demoledora:

“No, así: crag. No, así: drag, dragut. No, así: paaam, clap, crash, bruuum, brooom, gruuum, grrr, grooo... Y un eco.”

“No, no hay un sonido que describa el ruido que se escuchó. Diego queriendo ser estruendo, queriendo interrumpir la música de su cuerpo. Diego dejándonos así, con él suspendido entre nosotros. Diego, una estrella.”

Brenda eleva la onomatopeya a la categoría de obra de arte. Obertura fuerte y rabiosa de una sinfonía escrita con todo el coraje del mundo. Preludio y a la vez final. Final y a la vez principio.

La escritura “musical” de “Ceniza en la boca” rompe con una estructura cronológica lineal, dando saltos hacia adelante y hacia atrás en el tiempo. Rápidamente nos habituamos a la montaña rusa de su continuo flashback, mientras, disfrutamos de un léxico tan descriptivo y tan poco académico. Este particular enfoque crea un círculo perfecto, iniciando y concluyendo la historia con el mismo párrafo y añadiendo una dimensión única a la trama.

La autora no ha tenido que pasar por las vicisitudes que describe. Pero es obvio, que su condición de mexicana le hace empatizar con lo narrado. “Cuando escribimos, todo es parte de la imaginación, aunque se parezca a la realidad”.

Aborda la inmigración, el desarraigo, la soledad, la dignidad, la xenofobia, el clasismo, la pobreza, la explotación laboral y la violencia sobre el cuerpo de la mujer para concluir que emigrar no es la solución. La violencia la encontramos en todos lados. Se emigra en busca de un futuro mejor para descubrir que no es fácil burlar al destino. De una situación complicada pasamos a otra aún más difícil.

“En España nos esperaba otro tipo de violencia, una menos aparatosa pero igual de cruel, en donde te exigen lealtad mientras te violentan minuciosamente porque no eres como ellos”.

Si, nació en México y vivía en Madrid. Se dice que uno es de donde vive. Pero, Diego comenzó a sentir en lo más profundo de sí mismo, que a ningún sitio pertenecía, que a nadie importaba. Nos quiso decir algo y no supimos escucharle.

Brenda va más allá de mostrarnos cómo se sienten los inmigrantes latinos que viven en España. Esta historia dentro de la propia historia supone una denuncia y un cuestionamiento del doble papel de la mujer en la sociedad como madre y como trabajadora. La mujer, paradójicamente es, además, sostén del patriarcado y del Estado de la que es víctima.

Con la maternidad y la culpa de fondo, que siempre aflora cuando se producen hechos como el suicidio de Diego, “Ceniza en la boca”, de alguna manera, libera de ese sentimiento a sus protagonistas. Ni buenos ni malos hay, solo personas con contradicciones. Dinamita a la vez los conceptos de maternidad y patriarcado. No hay que ser abuela, madre o hermana todo el tiempo. En todo caso, lo importante es valorar como este cambio afecta a los hijos, nietos o hermanos. Y sobre todo, no nos tomemos tan en serio a nosotros mismos.

La pasión de Diego García era Vampire Weekend. Devoraba cada uno de sus álbumes. De padre desconocido, suple el vacío de la ausencia con las canciones de la banda neoyorquina. A ellos les debe incluso, el propio nombre. La música y las letras de las canciones son el bálsamo que alivia el dolor de su alma malherida en el trasiego de la emigración, la violencia, la incomprensión y el desarraigo.

A Diego le gustaban los cuatro discos: El primero, Vampire Weekend (2008) con claras influencias de música world; el segundo, Contra (2010) recibió una nominación al Grammy para la mejor música alternativa y el tercero, Modern Vampires of the City, (2013) se hizo ya con el Grammy. Finalmente, el 17 de enero de 2019 llegó el cuarto, titulado Father of the Bride, con 18 nuevas canciones.

Escuchar Cousins

Cousins aparte, las tres canciones por las que Diego perdía la cabeza fueron Symphaty, Step, y Don’t lie. Aun así, la persona que mejor lo conoce (Gracias, Brenda), nos asegura que su tema favorito era la alegre y bailonga Finger Back incluida en el álbum “Vampires of the City”. Y si ella lo dice, por algo será. Quiero creer que cuando pensó en Diego como personaje de “Ceniza” estaba escuchando la canción..

Ezra Koenig cantante y guitarrista del grupo se convirtió en guía y mentor de Diego. Nunca fue abandonado por ellos. Acudía a su música cuando los necesitaba, es decir, siempre. Incluso en el momento de empreder el último vuelo.

“Diego cayendo con la música melosa y pegajosa de su grupo favorito. ¿Se puede cantar si eres piloto de aviones? ¿Se puede oir música en un avión mientras vuelas entre las nubes? No lo creo, Diego, tendrás que estar atento a las instrucciones que te den desde la torre de control. ¿Y si canto yo solo, si voy tarareando?»

Vampire Weekend van a actuar en México. Diego vive ahora en España y no podrá verles. La hermana bromea con el sobre lo que le diría a su admirado cantante, reproduciendo sonidos de besos burlones (muack, muack). Sin embargo, a través de la última llamada de teléfono que mantiene con el, percibe que algo no está bien al otro lado cuando nota la voz quebrada de Diego. Le pregunta si se peleó con la madre, pero Diego no puede hablar y llora. La hermana sugiere que Diego está llorando porque no podrá ver a Vampire Weekend. La respuesta de Diego confirma que algo más está sucediendo y la deja sumida en la incertidumbre. Nunca saldrá de ella.

Aunque intentaron revivir escenarios y recuerdos, los dos hermanos no eran ya las mismas personas. La metáfora de Diego como un «contrabajo viejo» sugiere una relación deteriorada y difícil de manejar. La hermana se siente torpe y culpable por haber fallado en su intento por mantener el nivel. Un amargo sentimiento de fracaso le embarga por no haber aprendido a enfrentar los cambios y desafíos de la vida. Los propios y los de Diego. «No nos habían enseñado a crecer.»

“Diego nunca esperaba, siempre hacía lo que quería, como dejar su teléfono sin pistas, más que las listas de reproducción de su música. Cuatro álbumes, cuarenta canciones, todas de Vampire Weekend.”

Ese es su legado. Todo lo demás fue borrado. Voló sin decir, ni dejar explicación alguna que nos sirviera de consuelo y alivio.

La hermana regresó a México con las cenizas de Diego en una bolsa de plástico. Desolador. En el mismo puente, desde donde el abuelo les vio partir hacia España, lo despidieron.

El abuelo preguntó: ¿Qué canción le podríamos cantar? ¿Su canción favorita? responde la hermana con incredulidad. Sí, de esas que escuchaba él contigo. Comenzó a cantar en inglés por inercia el tema Step de los Vampires mecánicamente, para no entorpecer el momento. “…Sacó las cenizas de Diego y las dejó que se esparcieran en la Ciudad de México»

“…I feel it in my bones, I'm stronger now, I'm ready for the house, such a modest mouse, I can't do it alone, I can't do it alone,”
“Step” de Vampire Weekend
“...Lo siento en mis huesos, ahora soy más fuerte. Estoy listo para volver a casa, como un modesto ratón. No puedo hacerlo solo, no puedo hacerlo solo,…”

Cuando Ezra Koenig compuso la canción “Don’t lie” escribió la estrofa I want to know, does it bother you? / The low click of a ticking clock / There’s a headstone right in front of you / And everyone I know.

Quiero saber, ¿te molesta? / El suave clic de un reloj que hace tictac/ Hay justo una lápida frente a ti/ y delante de cada uno de aquellos a los que conozco.

Don’t lie de Vampire Weekend

Diego adoptó la estrofa “There’s a headstone right in front of you, and everyone I know” de la canción de Ezra Koenig como su firma personal. Repetía esta frase en diversas situaciones, ya sea que estuviera bien o mal, desconcertando a quienes lo escuchaban. Incluso la incluía en sus estados de WhatsApp, mostrando una obsesión singular por esta línea de la canción.

«Diego, vamos a ir a todos los lugares que quieres conocer porque, por mucho que cantes a Vampire Weekend, ellos no te cantan a ti, ni saben de ti, ni quieren, ni les interesa saber de ti, ni saben que fueron cuatro álbumes, y todas sus canciones, lo único que me dejaste de recuerdo en tu pinche teléfono de mierda.»

¡PENDEJOS!

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